Gestión para una nueva museología en el Museo de Las Américas
Hace tres décadas irrumpió con fuerza el concepto nueva museología como una propuesta actualizada de la visión que debería tener el museo contemporáneo. Más allá de ser un depositario de objetos y artefactos, el nuevo museo tendría que ocupar un lugar predominante en la sociedad y convertirse en una entidad vida, dialógica, democrática, pluridisciplinaria y pertinente en la ecuación territorio, patrimonio y comunidad.
La nueva visión museológica ha planteado “la posibilidad de considerar no un edificio sino un territorio, no una colección sino un patrimonio colectivo, y no un público sino una comunidad participativa.”1
En este sentido y a lo largo de tres meses hemos investigado y analizado el Museo de Las Américas, ubicado en el Cuartel de Ballajá en el Viejo San Juan, que aunque fue fundado en medio del auge teórico y conceptual de la nueva museología responde, más bien a un modelo museístico en desuso, con cierta distancia de la comunidad y sin provocar encuentros más significativos que el de una vista regular a la institución.
Durante la investigación, hemos podido identificar áreas del Museo de las Américas que requieren atemperarse a los estándares de la nueva museología, según formulados por el International Council of Museums (ICOM) y la American Association of Museums (AAM), aunque aquí abordaremos dos de éstas, a decir, presencia comunitaria y educación.
Reformular el Museo de Las Américas desde los postulados de la nueva museología plantea desafíos que comienzan a partir del propio espacio físico. La ubicación en medio de la monumental estructura histórica, más que una perpetuación del pasado colonial de Puerto Rico y una aspiración casi romantizada de un encuentro con un otro diluido en el tiempo, debería servir como una relectura histórica, comprendiendo, como inidica Tony Bennett que el museo es “producto del presente que lo organiza”2
Sobre este particular, Bennett añade que “el pasado, representado en edificios históricos y museos, aunque existen en un estado que los separan del pasado, es completamente el producto de las prácticas del presente que organizan y mantienen ese estado”.3 Por tanto, corresponde al museo traducir y reinterpretar los sigificados que tiene el Cuartel de Ballajá como su sede y replantearse la arquitectura dentro de un guión macro producto de una nueva museología.
Sobrepasada la barrera espacial y la lectura de la arquitectura que lo alberga y en vías de replantearse como una propuesta museológica novel, quizás hasta cierto modo crítrica, el museo se enfrenta al reto de dinamizar las áreas de presencia comunitaria y educación como epicentros de intercambio, diálogo, participación y diversidad cultural, sin que ello conlleve un trastoque sustancial en su misión de “ofrecer, a través de exposiciones permanentes y temporeras, una visión sinóptica de la historia y cultura de las Américas desde la era pre-colombina hasta nuestros días”.4
Aunque este estudio se concentra en dos áreas específicas dentro del museo, es necesario comentar que sólo mediante exposiciones avaladas por guiones curatoriales novedosos pueden estructurarse programas efectivos de educación y acercamiento a la comunidad. Como espina dorsal de un museo, la propuesta expositiva -sea temporera o permanente, pertenezca o no a una colección- tiene que desmitificar los objetos y ofrecerlos como espejos para la constitución de narrativas personales, de contrastes sociales y, por supuesto, de debate.
Para dramatizar este punto, refiero a la sala permanente El Indio en América, cuyas representaciones hiperrealistas de las etnias que han sobrevivido la dominación occidental, más que cuestionar la separación hombre-naturaleza, mitifica la figura del nativo frente al conquistador. De igual modo, en la sala La Herencia Africana en Puerto Rico, la exposición, evidentemente, responde a una museología antigua, más cercana al coleccionismo que a un proyecto museal coherente que promueva la resignificación de los objetos mostrados.
Ambos ejemplos pretenden lanzar un puente entre una propuesta museográfica inorgánica y los diversos brazos que ayudarían a accionarla dentro de un nuevo marco filosófico museístico como el que proponemos.
Destacado este punto, y como parte del propósito investigativo de este trabajo, entendemos que el Museo de Las Américas, requiere planteamientos innovadores para avivar la institución como un centro que abandona la monodisciplinalidad para insertarse en una corriente pluridisciplinaria, en la que sus objetos toman nuevos significados a través del filtro la experiencia individual de cada uno de los miembros de la comunidad que son impactados.
Mediante acercamientos noveles a las exposiciones, reinterpretaciones de los objetos y las colecciones y un fortalecimiento de la actividad educativa, el museo iniciará sus primeros pasos hacia una nueva museología.
En este sentido, le corresponde al museo desarrollar un proyecto coordinado de educación y divulgación que impacte la comunidad, los medios de comunicación masiva y que lo posicione como una institución innovadora, reinventada, accesible; referente obligado para el estudio del arte popular de las Américas.
Las estrategias educativas deben significar la ampliación de sus servicios y la inclusión o fortalecimiento de técnicas pedagógicas como visitas guidas, exposiciones didácticas, talleres creativos, publicaciones, vídeos, talleres de formación para educadores, educación especial e investigaciones educativas, alianzas de cooperación con otras instituciones educativas, entre otras. Esta articulación educativa del museo no puede depender sólo de una coordinadora de educación como hasta el momento, sino que debe integrar a la dirección, la registraduría, incorporar un (a) curador (a) a tiempo completo encargado de las investigaciones, un museógrafo y un equipo de guías y voluntarios que sirvan para canalizar y difundir el mensaje educativo. El museo necesita sentirse vivo, palparse aún en la distancia y ser reflejo de los cambios que ocurren a su alrededor.
Sin embargo, el componente educativo requiere de una comunidad que interactúe y se estusiasme con el museo. Ese encuentro con una comunidad vibrante es el que otorga una refrescada dimensión a la propuesta museal y la coloca en el umbral de la nueva museología.
La nueva museología propone un cambio de paradigma en la conceptuación del museo y una democratización cultural; así, el museo se aleja de ser un recinto de contemplación pasiva y solitaria para convertirse en un centro interactivo, experiencial y participativo, que rebasa sus paredes e impacta a las comunidades a su alrededor. La experiencia extramuros supone “empoderar” a la comunidad para “quizás destapar manantiales de creatividad y expresión”.5
El museo más que depender de visitas, que en promedio y según el estudio Los Museos en Puerto Rico6 publicado por Tendenciaspr.com dentro del marco de le celebración del Día del Museo, se estima en 11,250 visitas anuales, tiene que lanzarse a integrarse a la comunidad con su propuesta enfocada en el arte popular. Para lograr impactar, primero a la comunidad inmediata del Viejo San Juan, y posteriormente, rebasar los límites de la ciudad amurallada, el museo requiere articular propuestas novedosas de encuentros comunitarios, que lo saque de su edificio y lo inserte en espacios comunitarios como un vecino natural.
Iniciativas propuestas en trabajos anteriores como el Museo en la ciudad o Arte popular en la ciudad, ofrecerán la alternativa de revisitar las exposiciones permanentes del museo, como por ejemplo, “Las artes populares en PR” – muestra recoge diferentes manifestaciones de las artes populares tradicionales de América y que se divide en ocho temas principales: vivienda y mobiliario, instrumentos de trabajo, alfarería, cestería, magia y religión, vestimenta y adorno corporal, instrumentos musicales y recreación- reinterpretar sus objetos y hacer una nueva lectura de la cultura popular de América desde una pespectiva contemporánea atractiva a diversos sectores comunitarios sin distanciarse de lo que es la misión programática institucional enfocada en el arte popular tradicional, folklore y arte popular contemporáneo.
Nuevamente, las iniciativas de acercamiento a la comunidad requieren de un equipo de trabajo integrado por la dirección, curadoría, registraduría, colecciones, educación, museografía, comunicaciones y mercadeo y un equipo de voluntarios, que diseñen de forma orgánica la propuesta museo-comunidad y puedan implementar el proyecto de forma integrada a los demás componentes vitales del museo, como lo es el departamento de educación.
En lo concreto, proponemos al Museo de Las Américas las siguientes recomendaciones para replantearse dos áreas fundamentales en la nueva museología: la educación y la relación comunitaria.
En este sentido, entendemos que en el aspecto educativo, el museo puede tomar los siguientes pasos para una formulación integrada a la misión y marco programático de la institución:
1.El museo requiere de un curador a tiempo completo que investigue y renueve la propuesta museística institucional, fundamental para el desarrollo de un programa educativo de gran alcance. La escritora argentino-judía, Marta Dujovne, autora del libro Entre musas y musarañas, una visita al museo indica que “Será esencial entonces el guión conceptual de la exposición; el contenido de ese discurso, que tiene mucho que ver con la función de investigación del museo. Pero igualmente importante será la transformación del guión conceptual en guión museográfico, quizá la clave fundamental de la exposición”7.
2.El museo necesita que el Departamento de Educación esté integrado por más de una persona, que permita traducir las investigaciones curatoriales con elementos pedagógicos refrescantes que aviven la relación museo-comunidad.
3.El museo necesita integrar a su equipo de trabajo museógrafos, diseñadores gráficos y expertos en comunicación que interpreten el guión curatorial para lograr propuestas expositivas que reflejen las corrientes estilísticas y filosóficas de la nueva museología.
4.El museo debe potenciar las relaciones con otras instituciones para promover la formación de profesionales que utilicen al museo como un laboratorio extendido de los salones de clases.
5.La institución necesita extender su programa de educación hacia poblaciones adultas con talleres, seminarios, visitas guiadas y tecnología, entre otros, ya que actualmente la propuesta educativa está dirigida casi exclusivamente a la población estudiantil.
En cuanto a las relaciones de integración y participación comunitaria el museo requiere de un equipo de trabajo especializado en la coordinación de actividades educativas extramuros que lleven a la institución, sus colecciones y su programa educativo fuera de su edificio y lo convierta en un “museo experiencial”, capaz de asombrar, educar y entretener.
En la nueva museología, las paredes ya no delimitan el campo de acción de un museo y al contrario, representan la oportunidad de trascendencia y la posibilidad de democratización cultural, adentrándose a territorios diversos y provocando diálogos entre los sujetos que reinterpretan los objetos descontextualizados basándose en su propia experiencia, en sus vivencias particulares, y al amparo de su relación personal con el mundo.
El museo, más que una forma de ver, es una manera de ser y como tal vibra, provoca, estusiasma y participa como una unidad activo en su territorio.
REFERENCIAS
Margarita Barreto. “Paradigmas actuales de la museología”, 1993 (Consultado el 05/04/2009), http://www.naya.org.ar/articulos/museologia01.htm
Tony Bennet. The Birth of the Museum: History, Theory and Politics. Routledge Press, 1995
Marta Dujovne. Entre musas y musarañas, una visita al museo. Lectura de clase. 02/24/09
Garriga, L. y M. Lobato (2009) “Los museos en Puerto Rico”, Proyecto Tendenciaspr, Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras [Consultado el 05/18/2009] en la dirección http://www.tendenciaspr.com/Cultura/LosmuseosenPuertoRico.html].
George B Goode. Principios en la administración de museos. Texto publicado en Museums Association Report of Proceedings with the paper read at the Sixth Annual General Meeting held in Newcastle-upon-Tyne July 23-26, 1895 Ed. by H.M. Platnauer, B. Sc. & E. Howarth. London 1895. Traducción de Carlota Romero
Janet, Marstine. New museum theory and practice: an introduction. Wiley-Blackwell, 2006, p. 131
María Monserrate del Monte. En torno al museo. 2007 [En línea]
http://www.mcu.es/museos/docs/MC/MES/Rev03/Rev03_EnTornoalMuseo.pdf Consultado el 03/24/2009
Museo de las Américas, historia y misión del museo, (Consultado el 05/05/2009), http://www.museolasamericas.org/
Emilio Rafael Yunén. ¿Museología nueva? ¡Museografía nueva! Presentación en el Museo de Arte Moderno. Ciclo de Conferencias “Cartografía de Ideas”. Santo Domingo, República Dominicana. Marzo 17 de 2004 En http://www.cielonaranja.com/rey_museografia.htm Consultado el 03/23/2009
Todos los derechos reservados. Este trabajo es parte de los requisitos del curso Instruducción a la museología a cargo del Prof. Humberto Figueroa de la Maestría en Gestión y Administración Cultural de la Universidad de Puerto Rico.
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